El cribado es un proceso mediante el cual se clasifican por tamaños los materiales sólidos, en grano o polvo. El proceso se lleva a cabo pasando el material a través de una malla de acero tejida, que determina el tamaño del grano del material a clasificar.
A la hora de evaluar el resultado final de un trabajo de cribado, se deben tener en cuenta tres parámetros. Eficiencia o Rendimiento, Capacidad y Pureza.
La confusión o el uso inadecuado de estos términos conduce a malentendidos o informaciones deficientes
La eficiencia mide el porcentaje de finos de la alimentación que pasan a través de la malla. Si 1 tonelada de material tiene 200 Kg. con un tamaño de partícula menor de 1 mm., y después del cribado la totalidad de los 200 Kg. han pasado a través de la malla, la criba tiene un rendimiento del 100%.
La pureza mide el porcentaje de producto, que después del cribado, se encuentra dentro de las especificaciones de tamaño requeridas. En el ejemplo anterior, tendríamos una pureza del 100% (después del cribado) si todas las partículas de la fracción fina fueran menores a 1 mm., sin partículas mayores ni más pequeñas, y la fracción gruesa tuviera un 0% de partículas menores de 1 mm.
La capacidad mide el volumen o peso de producto con que se alimenta a la criba por unidad de tiempo. Se expresa por volumen peso por unidad de tiempo (m3/h ó T/h).


